Pasar por Santa Catalina forma parte de la ruta de los sevillanos. ¿Quién no ha pasado por esta bella Iglesia? Arraigada en lo más hondo del corazón histórico de la Ciudad, forma parte de su identidad, de su cultura y de su religión.
Nacida en el seno de la primitiva Iglesia visigótica, ha llegado a nosotros como síntesis de la huella espiritual de siglos. Testigo del vivir y del hacer de muchas generaciones, contiene un valor artístico singular en el que se dan cita el gótico, el mudéjar y el barroco. Su hermosa torre, construida sobe los sillares del antiguo alminar, se alza con atractiva simpatía en medio del camino de nuestra vida cotidiana.
Tanta belleza y armonía no ha sido casual. Es el resultado del sentir de generaciones de sevillanos. Es, por ellos, reliquia preciosa de la fe de un pueblo, vivida a los largo de su historia. Su capilla sacramental reluce como rayo radiante de la fe de cuantos la soñaron y la dedicaron al Santísimo Sacramento, como canto ferviente del corazón. Sus puertas seguirán abiertas, como hogar de fraternidad y de esperanza cristiana.
Al pasar por esta página Web puede entrar en Santa Catalina, evocar vivencias y participar en el empeño común de su restauración. Con el mismo entusiasmo de antaño, ponemos hoy nuestra ilusión para encontrarnos pronto en Santa Catalina, para dar gloria a Dios, expresar nuestra devoción y crecer en caridad.